domingo, octubre 25, 2026

 

De donde vengo…

Después de unos años sin escribir nada quiero reactivar este blog… Siempre he tenido deseos de escribir sobre mi vida, lo que es difícil mantener la constancia.

Hoy les contaré de dónde vengo y como una niña de origen campesino pobre de la Cuba profunda llegó a ser una profesora de la Universidad más grande del país.

Nací en un poblado llamado El Conde, del municipio Quemado de Güines, Villa Clara. Mis padres aun vivían en casa de mis abuelos paternos, casa de tablas de madera y techo de guano de palmas, piso de tierra en las habitaciones cocina y comedor, piso de madera sobre pilotes en sala y cuartos. Mis recuerdos son vagos de esa casa porque ya de pequeña lograron cementar los pisos, pero aún están en mi memoria el reloj de péndulo y su marcar continuo de las horas y en cuadro grande en la sala con un lago entre verdes montañas. Con el paso de los años cada vez que visito un paisaje parecido o veo fotos de lugares como aquel me vuelven los recuerdos de la infancia en aquella casa donde pasé tantos ratos elices y mi abuela y tío me estimularon el placer de la lectura. Hoy la casa no existe. Fui triste la última vez que volví por allá y casi ni encuentro el lugar donde estaba, ellos se mudaron a Sagua la Grande antes de morir y las tierras pasaron a una cooperativa. Todo había sido convertido en campos cultivables y no quedaba ni unos de los árboles frutales, no encontré ni las grandes piedras que nos servían de horno para asar los puercos en las fiestas de matanzas

Mis abuelos paternos y maternos eran campesinos arrendatarios del dueño de uno de los centrales cercanos, antes San Isidro y después Panchito Gómez Toro. Eran campesinos pobres, debían cultivar la caña y tenían derechos a sembrar cultivos varios para su alimentación. Compraban el resto de productos en la bodega del barrio con el dinero ue les liquidaban al final de la zafra. El bodeguero les iba anotando las compras y pagaban cuando cobraban la liquidación, como le llamaban a ese pago una vez al año. Si les sobraba algo de dinero lo dedicaban a comprar algo de ropa y otras necesidades dela casa. Ni ganado tenía, un terrateniente rico vecino les prestaba una vaca con ternero y cuando ya este crecía y la vaca no daba leche se la devolvía y él les prestaba otra. No se muy bien porque hacía esto, imagino que porque se ahorraba el trabajo y pasto de criar tanto ganado.

Con la reforma agraria le entregaron la propiedad de las tierras, pero aquellas pequeñas fincas ya no daban para alimentar la familia que había crecido y mis padre y la mayoría de los tíos se fueron a trabajar y vivir a otros sitios. A mis padres con dos hijos ya, mi hermano y Yo, les regalaron la vieja casita del maestro vacía, al construir en el poblado una escuela nueva con casa para el maestro. La familia y amigos le regalaron muebles y enseres. Recuerdo que en mi casa de pequeña no había más de dos sillas, platos o vasos iguales. El closet de la ropa lo había construido un primo de mi padre en una esquina del cuarto y las puertas eran una cortina de tela.

La finca de mi abuelo materno aun la conserva mi tío más pequeño, aunque se ha construido una casa en el poblado que ha crecido muchísimo desde que vivía allá. Vivé allí con una nieta y bisnieto. Mis primos hicieron su propia vida en otros lugares. Allá en la finca vive aun una de mis primas hija de otro tío que un dia se fue a vivir a Santa Clara. Aunque la vieja casa de mis abuelos no está, porque también era de tablas de madera de las palmas y techo de guano, y la finca ha cambiado mucho, ya no se cultiva caña en ella, visitar aquel lugar me trae muchos gratos recuerdos de nuestra eliz infancia jugando con los primos, comiendo mangos, anones y ciruelas.

Estudiamos, mis hermanos, primos y vecino en aquella nueva escuela estilo Pastorita (de mampostería, pozo con molino de viento, allá no hubo electricidad hasta después de 1979,  baños con  taza y pisos de lozas de cerámica) hasta el quinto grado, con magníficos maestros aunque la mayoría no eran graduados de la universidad, recuerdo  nombres como Zaida, Tati la cojita, unas makarenkas de la cuales no recuerdo nombre y que vivieron un año en aquella casa de maestros, Ramona, Mry que se casó con uno de mis tios y ue la madre de dos de mis primos  y Orestes que se mudó a la casa con su mujer y cuatro hijos que terminaron siendo nuestros colegas de aula y amigos. Aun él y su mujer viven allí. En realidad la casa no se usaba mucho porque los maestros eran casi todos del vecindario.

El sexto grado lo cursamos mi hermano y yo en un internado en el pueblo de Quemado de Güines y becados seguimos en la secundaria y preuniversitario. Yo tuve la suerte de obtener una beca en octavo grado en una gran escuela que se abrió en Santa Clara (la Vocacional) que aunque tuvo varias sedes, terminamos en una gran ciudad escolar en las afueras de la ciudad en construcción aun al terminar el grado 12 en 1978. Por ella pasaron después varios de mis primos e hijos de amigos y conocidos. Guardo un grato de recuerdo de aquellos años y su enseñanza indiscutiblemente ayudaron a la formación de lo que he llegado a ser.


En la Vocacional 40 años después


Continuará…

De cómo y dónde estudié en la universidad y mi vida profesional.

jueves, octubre 03, 2019

Con Mía por La Habana



Combinado los deseos de mi sobrina nieta  y los míos propios de darnos un paseíto por La Habana restaurada, cosa que hacemos cada cierto tiempo...la verdad debíamos hacerlo más a menudo… nos fuimos hace unos domingo a visitar el parque El Curita, el Barrio Chino, El Boulevard de San Rafael y el Capitolio, sitios recien restaurado por el 500 cumpleñaos de esta añeja ciudad. Dejo algunas fotos de muestra para que se actualicen de cómo va quedando la ciudad para su festividad... 
 
 Parque El Curita entre las calles Reina,  Galeano, Agula y dragones.

 Barrio chino de La Habana (calle Zanja)


Boulevard de San Rafael

Capitolio restaurado y con cúpula recien dorada.

Pasamos un magnífico rato a pesar del tiempo nublado de esa tarde y alguna otra llovizna, que nos mojaron un poco y obligaron a refugiarnos bajos los portales de la calle Prado. De todas formas nos dio tiempo a hacer unos dibujos mientras tomábamos un refrigerio en pleno Parque de la Fraternidad.  Miren que belleza ;-)
 
Dibujante en plena obra....
 
 Y el resultado de su esfuerzo......
 
Y esta mi versión...












martes, julio 10, 2018

Viejos recuerdos....

Y ahora que estamos casi en los finales de este mundial de futbol, esta vez en la extensa y bella Rusia, les comparto algunos de mis recuerdos por aquellas tierras, concretamente en Moscú.



Estas viejas y ya manchadas fotos fueron tomadas en la Plaza Roja cuando cursaba el quinto año de la carrera (curso 1984-85) y haciamos el trabajo final de diploma en el Instituto Unificado de Investigaciones Nucleares de Dubna (ciudad en las cercanía de Moscú)
Me acompañan en la foto a color una gran amiga ucraniana, compañera de cuarto de los estudios en el Instituto Politécnico del Lvov, hoy Universidad Politécnica Nacional de Lviv y original de una aldea dela raión de Kolomyia.
En la foto en blanco y negro dos amigas cubanas que cursaban la carrera de Geodesía y Cartografía una y el doctorado en esa especialidad la otra con quienes solía compartir los fines de semana en Moscú.
La verdad es que he perdido el contacto con las tres, si acaso se ven aquí o alguien las reconoce me pueden contactar por esta vía.

viernes, julio 06, 2018

Curiosa fuente

Paseando por mi Habana siempre encuentro alguna curiosidad. Hace pocos días descubrí esta curiosa y bonita fuente que por desgracia no tiene agua en estos momentos y que hoy les comparto en este par de fotos.
Es una réplica de otra similar de una bella y populosa ciudad europea. Pude leer en la tarja aledaña que esta es una donación de la gobernación de aquella ciudad a la nuestra.





Alguien sabe dónde están esta fuente y dónde la original?

viernes, mayo 11, 2018

Notas para un reclamo



Este es uno de los viejos post de otro blog perdido y que he retocado, actualizado y publico de nuevo.

Cuando estudiaba en el preuniversitario algunos de mis colegas me llamaban condesa, luego el mote quedó en desuso, aunque suelo usarlo de vez en vez como como nombre de usuario o contraseñas en sitios de Internet.
                ¿Por qué a una simple hija de campesinos sin tierra y nieta de dos campesinos arrendatarios antes de la Ley de Reforma Agraria le llamarían condesa?
                Pues no tiene esta incógnita mucho misterio si los lectores conocieran que el lugar de residencia de esta autora, antes de sus 20 años, era el poblado rural “ElConde”, situado en el Barrio Carahatas,  al norte del Municipio Quemado de Güines, de la actual provincia de Villa Clara.
                A desentrañar el porqué del singular nombre de este poblado, así como otras particularidades del  lugar y un especial reclamo dedico este trabajo. No es un sitio con una historia relevante, al menos conocida, pero merece la pena investigarla.
Desde muy temprana edad me preguntaba muchas veces, por qué vivía en un lugar con nombre de un linaje, si era porque allí había vivido antes un Conde, o por alguna otra razón. Un lugar cuyo paradero de tren se nombraba O’Reilly y en los papeles oficiales de reportes de trabajo de mi padre, abuelos, tíos y parientes ponían Finca San Francisco. ¿Por qué tres nombres para un mismo lugar? Ninguno de mis mayores supo responderla nunca, seguramente por ignorancia de la historia de su localidad.
Otras particularidades de aquel insignificante batey despertaban mi curiosidad. Había unos viejos muros, donde crecía la pitaya o pitahaya y entre los cuales sembraban algunas de las familias más pobres, pero donde mayoritariamente campeaban los matorrales. Era un lugar al que gustábamos de ir los fines de semana de exploración infantil, pero que raramente nos autorizaban nuestros padres. Había y todavía hay un inmenso pozo de agua del cual extraíamos el preciado líquido muchas familias y casi nunca se quedaba sin agua en épocas de sequías. Y además había tres enormes torreones a las entradas del batey, dos en una de ellas y otro por la otra, que todos contaban pertenecieron al antiguo ingenio azucarero que un día hubo allí. Para colmar mi curiosidad varias familias de personas negras tenían el apellido O’Reilly, sin ser ellos familia entre sí.


Todas estas incógnitas  pudieron ser respondidas, en parte, cuando no hace mucho tiempo, tuve acceso  a un reclamo escrito por alguien, desconocido para mí, pues no firmó el trabajo, en una página en Internet. Este se refería a la necesidad de preservar para la posteridad el torreón que aún queda en una de las entradas del poblado, los otros dos fueron derribados por su mal estado hace años e igual suerte corrieron muchos de los muros, al construir el caserío de los miembros de una Cooperativa de Producción Agropecuaria creada con tierras aledañas al poblado. Hace unos años estuve en el lugar y visité el torreón, le tomé unas fotos que les muestro aquí. Es increíble como aun las maderas del techo y otras estructuras se conservan en bastante buen estado.

Además de lo anterior, en la página se describía algo de la historia del lugar. En esencia contaba que en aquel lugar existió una fábrica de azúcar y derivados (ingenio) allá por 1820 fundada por el Conde O’Reilly  y Adolfo Molinet y Alfonso, al que nombraron San Francisco de Asís. Cuenta además que los torreones se construyeron para proteger el central y batey en épocas de guerra.
Quedan muchas incógnitas aún por investigar, por ejemplo cuales eran las funciones de cada uno de los muros que aún quedan. A los derribados, cuando se construyeron las casas de los cooperativistas, se les llamaba por los habitantes del lugar, los barracones, así que debemos asumir que pertenecieron al lugar de alojamiento de los esclavos de aquel ingenio.
Presumo también que las familias con apellido O’Reillys son descendientes de los esclavos de aquel ingenio o central azucarero, por la costumbre de antaño de bautizar a los esclavos con el apellido del dueño.
                Estas breves notas, las escribo entonces con el objetivo de llamar la atención y salvar el valor patrimonial del aparentemente insignificante poblado en el que viví mis primero 20 años.

jueves, mayo 10, 2018

Mayo




Diciembre es el mes del año preferido para mí desde siempre. Debe ser por las festividades que trae consigo; navidades, fin de año y mi cumpleaños, todas asociadas a comidas y reuniones familiares, degustación de manjares exóticos propios solo de estas fechas, etc. Al visitar otras tierras y compartir estas fiestas con amigos y colegas con otras tradiciones la magia fue creciendo. No obstante a todo esto, mayo es el mes del año que pone mis sentimientos  a flor de piel, este mes me ha marcado  profundamente. Varios sucesos importantes en mi vida coincidentemente han sucedido en este mes.
Un seis de mayo  comencé a trabajar hace ya 33 años, por cierto en el mismo sitio que hoy lo hago, lo que como para todo el mundo la vida da un cambio brusco, se comienza a tener responsabilidades profesionales. Yo además continué viviendo una serie de experiencias enriquecedoras y aprendizajes ininterrumpidos lo que haya hecho mi vida laboral muy feliz, algo que muchos no ha podido tener. Es cierto que las recompensas materiales no han sido las esperadas, pero lo demás compensa con creces.



Por otro lado un día 12 de mayo, hace 21 año ya, pisé por primera vez tierra española y para colmo fui a para a una ciudad para la cual mayo es un mes muy especial, Córdoba. El que no haya disfrutado un mayo cordobés quizás no me entienda. Durante varios años volví a aquellas tierras en el mes de mayo y seguí disfrutando las festividades de esas fechas que ha quedado grabadas para siempre en mi memoria y despiertan nostalgias cada año.
 

Otras fechas de mayo son inolvidables para mí, siempre recuerdo el espíritu de victorias y recordación que entraña en los pueblos ex soviéticos el 9 de mayo, “Día de la Victoria”. Durante seis años pude celebrarlo en aquellas tierras y aun se me eriza la piel cuando escucho aquellas hermosas canciones de guerra que se entonan en esas fechas.


En mayo, mes de las flores, es además el cumpleaños de una buena amiga cordobesa.
En fin …..mayo es para mi satisfacción, añoranza, nostalgia, gratitud y mucho más.